El mensaje que tratan de darnos es:
Tranquilos, aquí lo arreglamos todo. Ya tenemos las soluciones más increíbles. Si el planeta se calienta, colocaremos sombrillas para no achicharrarnos a las horas del sol. Para evitar las sequías, está la máquina de hacer llover: “un centenar de turbinas en funcionamiento, durante cien años, -dice el inventor- serían suficientes para revertir las consecuencias que sobre el nivel del mar tendrá el efecto invernadero. Los expertos en meteorología dudan de que el vapor de agua pueda mezclarse con el aire que hay en las capas superiores de la atmósfera para formar nubes y también ven difícil prever donde caería la lluvia. Nadie menciona los devastadores efectos sobre las comunidades indígenas del Ártico.
El Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático describió que el uso del vertido de urea al mar es especulativo y no probado, por lo que se desconocen los efectos secundarios. Algunos científicos creen que la fertilización del océano podría “promover un mayor cambio climático al estimular la producción de más gases invernadero, como el metano y el óxido nitroso. La contaminación por urea y los fertilizantes a base de nitrógeno, en agricultura, se han asociado a la creación de bancos de algas tóxicas y al aumento de las posibilidades de crear zonas muertas por falta de oxigeno.
Los árboles forestales transgénicos no provocan las mismas inquietudes para la salud que los cultivos alimenticios genéticamente modificados. Pero, son, en realidad, una amenaza mucho mayor que los cultivos transgénicos ya que impactan directamente sobre los bosques naturales que son esenciales para la vida en nuestro planeta. Los primeros estudios realizados sobre estos árboles genéticamente modificados, han determinado que sus semillas son capaces de polinizar a más de 1.200 kilómetros. Se señalan como impactos negativos de estas plantaciones la destrucción de la biodiversidad salvaje, la contaminación de bosques nativos, la desertificación de suelos y los efectos nocivos en la salud humana. Un estudio en profundidad y global de los riesgos de este tipo de árboles, se reclaman a la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas pues existe el peligro de la creación de “desiertos verdes”.
Sigamos avanzando nuestro desarrollismo porque nada debe oponerse a nuestra opulencia. Desgraciadamente, no vale de nada que algunos países tomen medidas drásticas cuando el efecto invernadero puede manifestarse a mucha distancia de donde realmente se produce.
El deshielo del Ártico tiene consecuencias devastadoras para las comunidades indígenas del Canadá, Alaska, Groenlandia y Rusia. El mundo debe prestar atención a lo que está sucediendo en las comunidades del Ártico. La activista Sheila Watt-Cloutier entabló una de las primeras demandas judiciales, en materia de cambio climático, sobre la base de que las emisiones de gases de efecto invernadero, sin control, de los Estados Unidos, violaban los derechos ambientales de los inuit.
Estas no son las noticias que nos sirven los medios diariamente. En mi opinión, conviene que nos mantengamos informados para no dejarnos sorprender por el mensaje de: tranquilos, todo tiene arreglo, no hay por qué preocuparse.
