Las realidades del vivir cotidiano vistas con humor, no dejan de ser realidades pero son más amables. La sociedad está llena de héroes desconocidos, a ellos quiero dedicar mi atención. La poesía tendrá aquí un pequeño espacio.

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lunes, 1 de octubre de 2007

Wangari Maathai










Activista y ecologista keniana, Wangari Maathai, actual viceministra de Medio ambiente de su país y fundadora del movimiento Cinturón Verde. Nacida en 1940 y madre de tres hijos, Maathai fue la primera mujer de África occidental que logró un doctorado universitario en Biología, la primera profesora de Anatomía veterinaria y la primera decana de su facultad, en la Universidad de Nairobi. Y la primera africana del vasto territorio que va de Suráfrica a Egipto que fue galardonada con el premio Nobel de la Paz. Habla kikuyu (su lengua materna) además de kiswahili (lengua nacional) e inglés (lengua oficial) y alemán.

De su autobiografía “Con la cabeza bien alta” hemos entresacado observaciones y puntualizaciones de Wangari que consideramos del mayor interés comentar. En el recorrido que hace por su vida la autora se detiene en presentar las circunstancias que rodearon su historia y en algún momento del primer capítulo comenta que ella comenzó a ir a la escuela porque su hermano Nderitu le planteó a su madre la siguiente pregunta: “Por qué Wangari no va a la escuela como el resto de nosotros?”


En el capítulo primero, hace un escueto repaso a la historia de su país, de éste entresacamos el siguiente texto:


“Los primeros europeos llegaron a Kenia a finales del siglo XIX. En 1885 Gran Bretaña y las otras “potencias” europeas se reunieron en la conferencia de Berlín para formalizar lo que denominaron “La lucha por África”, un embate que duró treinta años mediante el cual unos y otros reivindicaron todo el continente. Armados con un lápiz y un mapa, asignaron regiones enteras a los distintos países y crearon naciones del todo nuevas. Tanzania, Kenia y el protectorado de Uganda quedaron en manos de los ingleses.
Según se cuenta, los exploradores Johan Ludwig Krapf y Johannes Rebmann descubrieron la montaña conocida como Kiringaya (montaña brillante) en 1849 acompañados por un guía que pertenecía a la comunidad kamba. Aquel hombre llevaba consigo una calabaza vaciada y cuando los dos alemanes le preguntaron “¿Cómo llamáis a eso?” interpretó que se referían a la vasija y respondió “kii-nyaa”, pronunciación que los británicos hacen de “Kenya. Y así fue como decidieron llamar a la montaña, y más tarde también al país. En toda África los europeos le cambiaron el nombre a cuanto encontraron a su paso.


A lo largo del siglo XIX, los misioneros europeos recorrieron África de punta a punta abriendo camino al cristianismo. La labor fundamental de los misioneros consistía en visitar las aldeas y atender las necesidades sanitarias de la población. Asistían en los partos complicados, trataban las dolencias más graves que, como la gangrena, no podían solucionarse con remedios tradicionales a base de hierbas y corteza de árbol y más tarde construyeron centros sanitarios. Al principio, los misioneros se encargaban también de enseñar a leer a los adultos –previa conversión al cristianismo- pero no tardaron en fundar escuelas.


Poco después llegó un nutrido grupo de explotadores, aventureros, buscadores de fortuna y representantes de las potencias europeas en busca de riqueza (tanto naturales como humanas) que aprovechar e introdujeron de forma generalizada nuevos procedimientos para exprimir los ricos recursos naturales: la tala, la deforestación de los territorios, la plantación de nuevas especies de árboles, la caza y la implantación de la agricultura comercial. Todo lo representativo de la cultura local fue rápidamente reemplazado: el maíz sustituyó al mijo, y la tradicional bebida de mijo, en aquel momento la preferida por los kikuyu, fue sustituida por el té.


Los colonos recibieron títulos de propiedad sobre los territorios en que decidieron establecerse por lo general tierras que parecían óptimas para la cría de ganado y el cultivo de trigo, maíz, café y té. A fin de que esta gente se asentara en el lugar de su elección, muchas familias de nativos fueron desplazadas, un gran número de las cuales se vieron obligadas a trasladarse al valle del Rift. En la década de 1930, los británicos ya se habían asegurado de que la actividad de las comunidades indígenas (entre ellas los kikuyu) estuviera restringida a determinadas zonas que llamaron “reservas nativas” y de que sus tierras pasaran a manos de los recién llegados.”

Es imposible resumir, a causa del espacio restringido de un blog, su interesante trayectoria desde que comienza la educación escolar hasta que llega a la Universidad y finalmente obtiene una beca para estudiar cuatro años en los Estados Unidos. Se casa, tiene tres hijos y su marido la sorprende con una petición de divorcio llevando la causa ante los tribunales y sin opción a defenderse de graves acusaciones sobre su moralidad. Trabajaba en ese momento en la Universidad de Nairobi, en el Departamento de Anatomía Veterinaria. En 1982 decide presentarse a las elecciones parciales al Parlamento pues había quedado un escaño vacante, en la circunscripción de Nery, su pueblo natal. Para presentarse a las elecciones tendría que renunciar a su trabajo en la Universidad, puesto que el Parlamento había aprobado una ley por la cual cualquiera que trabajase para el gobierno u otras organizaciones paraestatales, y quisiera presentar su candidatura debería presentar su dimisión. Una vez que hubo presentado la carta de dimisión oficial a su puesto en la Universidad, las autoridades se sacaron de la manga, un formalismo que le impidió presentarse a las elecciones. El partido en el poder no quería que llegara al Parlamento y había ideado un mecanismo para impedírselo.


En 1982, su matrimonio había fracasado, no tenía opción a presentarse al Parlamento y se había quedado sin casa y sin trabajo pero todavía era directora del Consejo Nacional de Mujeres de Kenia y seguía al frente del Movimiento Cinturón Verde. El Movimiento Cinturón Verde era un proyecto incipiente al que había dedicado las horas que le quedaban libres al terminar sus jornadas en la universidad. Entonces se planteó hasta dónde podría llegar aquella organización y la fuerza que podría conseguir si se invirtieran los recursos suficientes para hacerla crecer.

A mediados de los ochenta el Movimiento Cinturón Verde ya había experimentado un notable crecimiento. En aquel momento casi dos mil grupos de mujeres se dedicaban al cultivo y cuidado de los árboles y las escuelas y los estudiantes del país se ocupaban de más de mil círculos verdes. Entre todos habían logrado plantar varios millones de árboles. Con el tiempo, el Movimiento Cinturón Verde contribuyó a la creación de más de seis mil viveros, dirigidos por seiscientas redes distintas de comunidades, e implicó a cientos de miles de mujeres y también a muchos hombres en el proyecto. A principios del siglo XXI sólo en Kenia, se habían plantado más de treinta millones de árboles.

Wangari Maathai representa un ejemplo y una fuerza de inspiración para todo aquél que en África luche por el desarrollo, la democracia y la paz. Durante años combatió con coraje la opresión en Kenia y sus “métodos de acción” contribuyeron a llamar la atención nacional e internacional sobre la opresión del régimen dictatorial de Daniel Arap Moi lo que la llevó, en repetidas ocasiones, a la cárcel. Defensora de la condonación de la deuda externa del tercer mundo, Maathai fue siempre una decidida opositora de la dictadura. En su ideario se combinan la ciencia, el compromiso social y la política activa y además de ocuparse de la protección del entorno, su estrategia ha sido siempre asegurar las bases del desarrollo ecológico sostenible, a través de la educación, la planificación familiar, la nutrición y la lucha contra la corrupción. El Movimiento Cinturón Verde ha abierto caminos para el desarrollo desde abajo. Es una voz que habla en África por la promoción de la paz y por unas mejores condiciones de vida en el continente. En Kenia tan sólo una tercera parte de las tierras son aptas para el cultivo. El resto de los territorios son áridos, semiáridos o desérticos y la zona forestal forma parte del tercio cultivable. Además, la mayor parte del terreno boscoso se encuentra en las montañas, por lo que la pérdida de suelo forestal resulta muy peligrosa.


Proteger los bosques contra la desertificación, es un factor vital en los esfuerzos para reforzar el medio ambiente en nuestra tierra, explicó Wangari Maathai cuando le fue otorgado el Premio Nobel de la Paz en el año 2004.




En el año 2005 la Universidad de Nairobi, (la misma de la que había sido alumna y la que en 1.982 no puso ningún reparo en perderla de vista), le concedió un doctorado honoris causa, en ciencia.

martes, 19 de junio de 2007

Vandana Shiva


Alguien ha dicho que esta mujer es como una explosión de las energías creativas e intelectuales, se llama VANDANA SHIVA. Nació a los pies del Himalaya en la ciudad de Dehra Dun. Es doctora en ciencias físicas y una de las ecologistas, feministas y filósofas de la ciencia más prestigiosa. Ha logrado el reconocimiento internacional como luchadora contra el modelo neoliberal de globalización y por su apuesta a favor de los derechos de los pueblos.



  • Me la encontré, de pronto, en una entrevista en las páginas de El país. Leí que, en 1982, había creado la Fundación para la Investigación Científica, Tecnológica y Ecológica y que en 1993 había recibido el Nobel alternativo de la Paz y el Global 500, concedido por Naciones Unidas. A medida que iba leyendo la entrevista se iba acrecentando mi curiosidad y admiración. Es una mujer que se atreve a enfrentarse, naturalmente, con la verdad por delante, a su gobierno y a las multinacionales Coca Cola, Pepsi, Monsanto y otras y hasta con el mismísimo Banco Mundial.


Una de sus mayores preocupaciones actuales es que se privatice el uso del agua en la India.
Los entrecomillados que se indican a continuación corresponden a manifestaciones escritas o habladas de Vandana Shiva:


  • “Cada fábrica de Coca y Pepsi utiliza de uno a dos millones de litros de agua diarios. Si cada fábrica usa de 1 a 2 millones de agua diarios y son 90, la extracción diaria alcanza a 90 / 180 millones de litros: cantidad que cubriría las necesidades básicas diarias de agua potable de millones de personas pero, además, cada litro de refresco destruye y contamina 10 litros de agua y en los lodos tóxicos producidos se han encontrado altos niveles de cadmio, plomo y cromo (según un estudio realizado por el Centro Hazard, del Consejo de Control de la Contaminación de Kerala). Para nosotros el agua no es una mercancía. Es sagrada y hay que protegerla. Cuando es vista como una mercancía, entonces se asume que no importa dónde está, que debe ser capturada en botes para Coca Cola o en canales y presas. Después puede ser vendida al precio más alto. En la India se lleva a las zonas industriales dejando sin ella a las rurales.”

  • “El ácido fosfórico y el dióxido de carbono hacen que los refrescos sean extremadamente ácidos y esa es la razón para que sean tan eficaces como limpiadores de retretes.” “Existen otros ingredientes en esa poción tóxica: un compuesto anticongelante, el glicol de etileno.”


Un movimiento social organizado por Vandana Shiva detuvo un intento del Banco Mundial de canalizar algunos ríos.


  • “El monopolio de las semillas por parte de las corporaciones globales, es una receta segura para destruir la biodiversidad y también a los campesinos. Más del 90% del mercado de semillas genéticamente modificadas, está constituido por cuatro tipos de cultivo: trigo, soja, colza y algodón. Sólo dos variedades han sido comercializadas a gran escala: los cultivos resistentes a los herbicidas y los del algodón Bt. Cotton –genéticamente modificado- y que ha de ser rociado tres veces al día con pesticidas. Más del 90% del mercado de semillas genéticamente modificadas es controlado por una sola compañía: la Monsanto.

  • “El Banco Mundial fue creado por los poderes del norte para controlar la economía mundial. Paul Wolfowitz nos ha hecho un gran favor al quitarle la poca reputación que tenía. Es tiempo no sólo de decir adiós a Wolfowitz sino también al Banco Mundial.”
    “La piratería de recursos biológicos y naturales de las comunidades que son tomados libremente, sin permiso alguno, patentados y usados para desarrollar las economías globales. Por ejemplo, la utilización de las variedades del arroz basmati de India en beneficio de corporaciones como la Rice Tec., de Estados Unidos. De este modo, los comerciantes estadunidenses de arroz basmati usurpan los mercados europeos; y la empresa Grace el mercado de Estados Unidos a los pequeños productores indios de pesticidas biológicos basados en el neem.”

  • “Han robado los recursos. Se dice que estamos viviendo de la tecnología de la información. Pero sólo el 0,1 % de la población se dedica a ello, mientras que el 80% depende de la agricultura: esta es la economía que las corporaciones quieren controlar. Arrebatan los recursos de la gente para privatizarlos en beneficio de las multinacionales. Un desastre ecológico y humano.”


En mi opinión, esta mujer es un ejemplo para todos pero especialmente para los jóvenes. La resistencia pacífica tal como Gandi la llevó a la práctica, es una fuerza imparable.


Vandana Shiva estará el día 23 de este mes en Barcelona para acudir al PRIMER ENCUENTRO INTERNACIONAL DE LOS AMIGOS DE LOS ARBOLES. ¡Bienvenida, eres acreedora de nuestra admiración, respeto y afecto.

martes, 29 de mayo de 2007

Marguerite Barankitse o el amor es la fuerza más poderosa



Admirada por el mundo y denostada en Burundi, su país natal, esta maestra africana ha salvado la vida a miles de huérfanos de la guerra entre hutus y tutsis. A riesgo de su vida, ha apostado por la paz en una nación que lleva 14 años de feroz conflicto étnico.

Contada por ella misma su biografía apenas supera las 300 palabras. Tengo 50 años. Nací tutsi en una aldea de Burundi. No estoy casada. Alimento, cuido y educo y hago de mamá de los niños que podemos recoger. Tengo 16 nietos. Vivimos en unas casitas que construimos en el terreno que heredé. Mi proyecto se llama Casa Shalom. En nuestros centros enseñamos a todos los burundeses a convivir en paz. Les decimos que la violencia engendra violencia. Les educamos en el pacifismo.

Su lucha personal comenzó en octubre de 1993, cuando el país conoció las primeras elecciones democráticas y salió elegido como presidente Melchior Ndadayé, de la etnia hutu, arrebatando el poder del que siempre había gozado la minoría tutsi. Los militares tutsis asesinaron a Ndadayé. Fue la chispa de una espiral de matanzas y venganzas en las que se implicarían tanto el Ejército como las milicias hutus y tutsis, haciendo blanco de sus ataques a la población civil.

Desde 1993 Marguerite Barankitse, el Ángel de Burundi como muchos la llaman, ha socorrido a más de diez mil niños. A pesar de que su labor se centra en su país también le han llegado niños de otros países vecinos como Ruanda, el Congo o Tanzania. Marguerite Barankitse ha acusado a su gobierno de dedicar más del 60% de su presupuesto al ejército y sólo un 2% a la educación. En Burundi: uno de los tres países más pobres del mundo, hay 14.000 niños soldados, 700.000 huérfanos y 5.000 niños que viven en la calle.
Marguerite cuenta que lo que la decidió a cuidar de los niños, fue la muerte de una madre de etnia tutsi que fue decapitada porque prefirió morir con su marido hutu y le entregó a su hija de ocho meses para que la criara.
El objetivo que persigue es que los chavales a los que recoge (niños de la calle, huérfanos del SIDA y de la guerra, con discapacidad, ex soldados) recompongan sus vidas dentro de un ambiente familiar. Para ello están construyendo viviendas en tierras de su propiedad que entrega a los mayores de 16 años a los que anima para que adopten a niños que hayan conocido en los centros de acogida y forman así familias interétnicas. Además, trata de ofrecerles posibilidades de empleo mediante talles de formación. En los centros que gestiona Marguerite, 120 niños son seropositivos y 69 han desarrollado la enfermedad. Su organización realiza campañas de prevención, claves para atajar la propagación del VIH en un país sin medios para sufragar los costosos tratamientos.
Marguerite Barankitse, en el año 2004, en el Forum de Barcelona dijo:
“Por favor, olvídense de las atrocidades y quédense con el amor que me ha empujado a decir no a la muerte y sí a la vida. Las personas que no aman son unas fracasadas”.
Su labor ha obtenido amplio reconocimiento internacional.
· En 1998 recibió el premio a los Derechos Humanos de manos del Gobierno francés, en el marco del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
· En el año 2.000, recogió el premio Norte-Sur que otorga el Consejo de Europa a personalidades destacadas en la defensa de la democracia y de los derechos humanos.
· En el 2004 el II Premio Juan María Bandrés a la defensa del derecho de asilo concedido por la Comisión Española de Ayuda a los Refugiados (CEAR) y la Fundación CEAR.
Más información: Maison Shalom. E-Mail:
mshalom@usan-bu.net

Nota: La palabra resiliente que conduce al término resiliencia,[i] fue la que disparó la idea de traer a mi blog a un número de mujeres resilientes que viven muy alejadas de nuestra cómoda vida occidental. Autoras de una vida extraordinaria que, al tiempo que han dado un sentido total a su existencia, enriquecen la nuestra pues nos hacen sentirnos mejor como especie ya que con sus hechos nos redimen a todos de la mediocridad y ayudan a salvar la dignidad del género humano: tan mal parada por las guerras y otras atrocidades.

[i] En psicología el término resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a tragedias o períodos de dolor emocional. Cuando un sujeto o grupo humano es capaz de hacerlo, se dice que tiene resilencia adecuada y puede sobreponerse a contratiempos o, incluso, resultar fortalecido por los mismos.

Evaristo Valle