
en el declive cierto
de mis cabellos cenicientos:
como juncos de río
sin hojas y sin flores.
No recordéis mi aurora
en mi declive cierto
mis cabellos dorados
los han llevado
los ábregos, el aquilón y el cierzo.
En mi declive cierto
no maldigáis mis días
de soles y de lluvias,
de edén y de desierto:
con el sol y la lluvia
florece también el yerto
páramo
aunque sólo lo haga
durante
un efímero tiempo.
Raitán
Alcalá de Henares, 25 de Octubre de 2003
Empieza por o
letra rotunda y oronda;
letra que no entra en misa
pues de hacerlo
la convierte en
misoginia

otra vertiente del odio.
Sigue con la d de dentro
tiene que crecer el odio
soterrado, contenido o aireado
nunca es buen consejero
ni leal amigo.
Continúa con la i de infierno.
Que se nutre de ira
y arde con malos hechos.
Y acaba, finalmente,
con otra o de oquedad.
Un consejo no pedido
Quiero darte:
“nunca permitas al odio
que viva en paz contigo,
condénalo al ostracismo.”
Raitán
Alcalá de Henares, 26 de septiembre de 2001
casi pegado a la tierra
con mi breve tallo,
apenas

alcanzo a ver las hierbas.
Por fuera, pajizo y áspero;
por dentro, lleno de penas;
mis sentimientos desbordan
todo un furioso dolor
pues siendo cardo, ay amor,
quisiera ser
a tus ojos: placentera;
y a tus manos, la más suave
de las rosas, la más bella.
Dime: ¿ por qué, mariposa,
huyes de mí?
Cardo soy, mas sin espinas.
¡Nunca dañaré tus alas!
A la orilla del camino
me va quemando el estío
y sigo esperando, en balde,
que vuelvas a visitarme
como hiciste
cuando nacía, tan tierno,
a finales del invierno.
Cardo soy
mas sin espinas.
El dolor lo sufro yo.
Mis penas, las llevo dentro:
son mías que yo las siento.
Alcalá de Henares, 1 de agosto de 2001

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