Qué difícil es vivir y entender lo que sientes.
¡Qué embrollada y extraña es la madeja
que presta sus hilos al tapiz de tu historia!
Han de pasar los días largos de agonías,
los años pesados como el plomo de la monotonía.
Habrás de envejecer para lograrlo entender.
Esa felicidad anhelada:
-siempre buscada y jamás hallada-
es la protagonista de tu historia.
Es la mayor mentira de tu vida
y es la mayor verdad con que topamos:
si logramos entenderlo, los humanos.
Jamás permitiremos el fracaso.
Si otros son felices ¿por qué entonces yo no lo consigo?
Y la felicidad no es otra cosa que aceptar de buen grado lo que toca.
Nuestro mayor error, creer que la felicidad existe.
Nuestra mayor batalla, luchar la vida entera
para lograr tal quimera.
Nos levantamos mil veces malheridos:
aferrados con uñas y con dientes
a un trozo de esperanza maloliente.
No es que la felicidad sea mentira
es que es, sencillamente, inexistente
pero es tan necesaria a nuestra vida
como el agua y el aire.

