Las realidades del vivir cotidiano vistas con humor, no dejan de ser realidades pero son más amables. La sociedad está llena de héroes desconocidos, a ellos quiero dedicar mi atención. La poesía tendrá aquí un pequeño espacio.

sábado, 18 de agosto de 2007

Eso fue en sus tiempos



eso fue en sus tiempos…




¿Cuáles fueron mis tiempos?


Acaso no estoy aún viva


aunque sea ya muy grande la fatiga


que me exigen las cosas más pequeñas.




¿Es que ahora mismo


no me empapa la lluvia igual que ayer?


¿Es que el sol no me alumbra y calienta mis huesos


como siempre lo hizo?




¿Es que ya mis pulmones no reciben el aire


y mi respiración es acompasada?


¿Es que aún mis oídos no perciben


las ondas sonoras?




¿Es que no diferencio acaso


los tonos de cariño o de reproche?


¿Es que no veo los colores?


¿Es que dejé de distinguir entre el sabor amargo o dulce?






Que han pasado muchos años por mi vida


¿quién lo duda?


Sobre mi cara pueden verse, de uno en uno,


los mil derroteros de una historia.




El cansancio de mis movimientos denota


que lentamente, gota a gota,


se escapan por los poros de mi piel


las ansias que aún me quedan de vivir.




Mientras no llegue el momento de aventar


mis cenizas en el mar,


me tocará vivir en estos tiempos


con la misma intensidad y placer




con igual dolor y desencanto


que viví la niñez candorosa;


la tierna y feliz adolescencia;


la juventud madura y plena;




la madurez transida de emociones;


y la vejez plagada de proyectos inciertos


que se fueron lentamente hacia el mar:


hacia el mar de mis sueños.




Y en este sueño y duermevela vivo


lo sé porque aún respiro, te miro, te comprendo,


te quiero y necesito.


Os necesito a todos,


a cualquiera que encuentre en mi camino.






Cuando se llega a viejo,


los animales y las plantas


son reflejo de la propia vida


de esa vida que aún germina




y que palpita y es una bendición


y es un don en si misma.


Si no estuviera viva no podría lamentar


que día a día la muerte esté más cerca




más amiga, más socia, más compinche,


que su rostro conforte


que no asuste su guadaña lesiva.


Sé que cerrará mis ojos dulcemente.




Tranquilamente la espero


la reconozco amiga sé que, en el momento exacto,


pasará a recoger el hálito


que a mis tristes despojos daba vida.




Y ese mi adiós para siempre


será el principio de la nada


seré una más de las arenas del desierto…


del agua evaporada, la nube que se pierde.




Raitán




Alcalá de Henares, 6 de Febrero de 2003



4 comentarios:

abuelonet.es dijo...

Franciska
He de decirte que hasta primeros del próximo septiembre no entro de lleno en las consultas de médicos, pero supongo que entre analisticas y otras series de cosas médicas me operarán a finales de ese mes.
Muchos abrazos de María, no se encuentra muy mal-

El Mostro dijo...

Me da risa cuando mis hijos me preguntan "¿En tu época había subterraneo?"

Saludos.

Franziska dijo...

Ja, ja, qué bueno.

Cigarra dijo...

Precioso, y para ser meditado con calma. Lo podría suscribir mi suegra, una nonagenaria espléndida que, a sus 92 años bien cumplidos, ha pasado su mes de veraneo en Altea, bañándose en la piscina y nadando sus buenos largos. ¿Se puede decir que estos no son "sus" tiempos?
Cuando queríamos tomar el pelo a mi madre le decíamos ¿mamá, en tus tiempos había bombillas? y escapábamos a correr, riéndonos.

Evaristo Valle