Las realidades del vivir cotidiano vistas con humor, no dejan de ser realidades pero son más amables. La sociedad está llena de héroes desconocidos, a ellos quiero dedicar mi atención. La poesía tendrá aquí un pequeño espacio.

viernes, 18 de mayo de 2007

Y la felicidad no es otra cosa que aceptar...


Qué difícil es vivir y entender lo que sientes.

¡Qué embrollada y extraña es la madeja

que presta sus hilos al tapiz de tu historia!


Han de pasar los días largos de agonías,

los años pesados como el plomo de la monotonía.

Habrás de envejecer para lograrlo entender.


Esa felicidad anhelada:

-siempre buscada y jamás hallada-

es la protagonista de tu historia.


Es la mayor mentira de tu vida

y es la mayor verdad con que topamos:

si logramos entenderlo, los humanos.


Jamás permitiremos el fracaso.

Si otros son felices ¿por qué entonces yo no lo consigo?

Y la felicidad no es otra cosa que aceptar de buen grado lo que toca.


Nuestro mayor error, creer que la felicidad existe.

Nuestra mayor batalla, luchar la vida entera

para lograr tal quimera.


Nos levantamos mil veces malheridos:

aferrados con uñas y con dientes

a un trozo de esperanza maloliente.


No es que la felicidad sea mentira

es que es, sencillamente, inexistente

pero es tan necesaria a nuestra vida

como el agua y el aire.



2 comentarios:

vegaspes dijo...

Triste, muy triste es esto que nos cuentas hoy. Y por muy cierto que sea, no deja de ser algo difícilmente aceptable...

Muchas veces preferimos agarrarnos a la idea de que sólo es una mala racha y que la felicidad aparecerá de un momento a otro (como yo cuando pinchaba en el enlace del rincón de raitán... :P ) pero a menudo las cosas ni son, ni salen como nos gustaría.

En fin, qué se le va a hacer. Algún día todo cambiará y todos seremos felices, ¿no? :)

Francisca dijo...

Claro que llegará Vegaspes. Es sólo mi manera de verlo y no tengo por qué estar en posesión de una verdad irrefutable como si se tratara de algo científicamente verificado. Es sólo una opinión. Y la verdad es que yo trato de ser todo lo feliz que puedo y lo que es mejor he aprendido a aceptar mis circunstancias diciendo bueno: si no puede ser el máximo pues me conformo con el mínimo y trato de encontrar otras compensaciones.

Y la esperanza es lo último que se pierde.

Evaristo Valle